CHACLA
Don Camilo Quintana
Jefe de Normas Educativas del
Colegio Nacional La Libertad de Huaraz
Escribe: José Santos Gamarra Soto
Ahora que se inician las clases en las escuelas y colegios del departamento de Ancash y el Perú, nos viene a la memoria un hecho muy especial acaecido en abril de 1964. En nuestra etapa de estudiante nos ha tocado creo a todos anécdotas y experiencias que después del paso del tiempo se hacen más entrañables y hasta nostálgicos, el caso que les relato seguramente les ha pasado a alguno de ustedes, principalmente a aquellos que estudiaron o estudian actualmente en la Gran Unidad Escolar “La Libertad de Huaraz”, en la Av. Centenario de Huaraz por aquellos tiempos, el hecho, es un caso real que me sucedió como algo anecdótico y de travesura, recordando siempre que nuestras raíces han sido humildes, lo cual por supuesto no es motivo de vergüenza ni orgullo, lo tomamos como algo natural y con hidalguía, quizá por ello no reparamos el daño que le estábamos haciendo a los dueños de las bicicletas aparcadas al costado del colegio. Debo confesar que mis padres me inculcaron desde muy niño responsabilidad, amor, trabajo y respeto a los demás; con el ingreso al colegio secundario La Libertad de Huaraz era ya un triunfo para mí, un colegio de tanta historia para nuestro departamento, era un orgullo el estudiar en sus aulas, tenía la gran responsabilidad de responder con creces el esfuerzo y sacrificio que hacían mis padres sacando buenas notas en cada una de las asignaturas que cursaba.
Al culminar mis estudios de primaria en el año de 1963 en la antigua Escuela de Varones N° 1339 de Marca ubicado en la calle Alfonso Ugarte obtuve la Beca en mérito a mi aprovechamiento de los cinco años de estudio que había desarrollado, y me esperaba un largo camino que recorrer como a todo niño que sale de su ciudad natal, sin mayor experiencia y conocimiento de las cosas que solo la vida misma, era mi primera salida fuera de mi tierra, con muchas ganas de abrirme un camino en lo que me tocaba de la vida. En Marca, aún no existía colegio secundario, el colegio Nacional Mixto San Lorenzo de Marca comenzó a funcionar a partir del mes de mayo del año de 1966.
Abril de 1964, primer año de Educación Secundaria nada menos que en la centenaria y emblemática Gran Unidad Escolar La Libertad de Huaraz comencé con mis estudios en la sección “B”, número de orden 11, paradójicamente había 11 secciones del primer año con casi 50 alumnos por salón de clases, el último salón es decir la onceava sección era de los "repitentes", en ese salón había casi el doble de alumnos, cercano a 100 alumnos, todos repitentes. Desde el primer día que comencé a estudiar todo era novedoso para mí, la capital del departamento era una ciudad inmensa, el colegio albergaba alrededor de 5,000 alumnos de todo el departamento, me encontraba no solo entusiasmado sino también asustado, contaba con 13 años de edad, antes del ingreso al salón de clases se cantaba el Himno Nacional y el Himno del Colegio cuyas letras los recuerdo hasta hoy, luego se pasaba al salón de clases a recibir las enseñanzas de cada profesor. Al salir a los recreos solía encontrarme con mi amigo y paisano Próspero Rudecindo Gamarra Gómez a quien en Marca lo llaman “Llody”, con él, había terminado mi primaria en Marca el año anterior, por tanto, era de mi promoción, Llody cursaba el primer año de Electricidad en el Instituto Superior Tecnológico N° 16 al que llamaban “Industrial”, que se encontraba adscrito al colegio La Libertad de Huaraz donde yo estudiaba.
Nos encontrábamos en cada recreo para ver las bicicletas aparcadas al costado del colegio, había cientos o miles de bicicletas y muy bonitas que nosotros veíamos por vez primera, los que estaban estacionadas al costado del colegio. Todos los días nos acercábamos para ver dichas bicicletas con la secreta esperanza de tener algún día. Un buen día decidimos saber cómo estaban hecho los neumáticos, sin reparar el daño que le podríamos ocasionar al dueño de la bicicleta comenzamos a desinflar los neumáticos de las bicicletas. Enterado de tal hecho por las quejas de los alumnos afectados, el Jefe de Nomas Educativas Don Camilo Quintana a quien llamaban “Chacla” en ese entonces hizo un estricto seguimiento de quien o quienes eran “Los angelitos”que estaban ocasionando tan grave perjuicio a la comunidad educativa del colegio. Chacla, medía casi dos metros de altura, era basquetbolista, jugaba por el equipo de los profesores y algún otro equipo de la capital del departamento, como jefe de normas educativas y por su gran tamaño y corpulencia era de temer, en todo el colegio se escuchaba su voz de mando con sus gritos, y no se casaba con nadie, buscó personalmente al culpable o culpables de tales hechos con la acuciosidad de un detective.
Un buen día y a la hora del recreo Llody y yo nos encontrábamos en nuestra faena de desinflar los neumáticos como lo hacíamos, como niños traviesos encandilados por poseer una bicicleta y sin medir las consecuencias de nuestros actos, nos encontrábamos muy absortos en nuestro trabajo de desinflar y no reparamos que Chacla sigilosamente se acercaba hacia nosotros, ya era demasiado tarde cuando nos dimos cuenta y fuimos levantados de las patillas, uno en cada mano de Chacla, y conducidos hasta la oficina de Normas Educativas, ya se imaginarán el dolor que sentíamos en las patillas, y nos decía en el camino “…ah con que ustedes eran los angelitos no?” Después de una buena reprimenda fuimos perdonados por ser primerizos y venir de un distrito lejano y que nuestros padres se encontraban en nuestro pueblo, eso sí con el compromiso de no incurrir nunca más en esos actos, porque si no el castigo sería mayor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario