***HECHOS HISTÓRICOS DE MI TIERRA***
DIA DE LA AMISTAD – MI PRIMER AMOR
14 febrero 1968
Día del Amor
Fotografía: Esther Bustamante Gamarra
El primer amor a veces puede ser algo inolvidable al dejar una huella profunda en el corazón y en la memoria de cada ser humano, porque trata de nuestra primera experiencia de un sentimiento que puede ser placentera o no, a veces nos conmueve las entrañas mismas de nuestro ser por haberlos guardado en el cofre de los recuerdos y que al evocarlos con franqueza, después de esos años de ausencia, llenos de reminiscencias se dice que “Los recuerdos del primer amor nunca se olvidan” no importa como haya sido esa experiencia, pero queda en nuestra memoria así pase el tiempo y nos deja una marca indeleble en el alma y el corazón. Sin duda la adolescencia es una etapa muy bella en la vida del ser humano, más si es en nuestra querida tierra de Marca, porque quedan hermosos recuerdos que a medida que pasa el tiempo se hacen más imperecederos y de grata recordación.
En mi niñez, hasta mis doce años lo compartí entre Marca y la campiña de Cochacar donde era “Machicoc Wambra” en los maizales y trigales que mis padres sembraban ya en chacras propias o al partir como socio de algún vecino. Como hijo menor, también tenía la responsabilidad del cuidado de los animales menores de mis padres, como los chanchos, burros, yeguas, ovejas y cabras, igualmente me encargaban el cuidado de los animales domésticos, gallinas, patos, cuyes y otros animales menores, tanto en Marca como en Cochacar dada la cercanía de estos lugares. Cuando me encontraba en Marca a la edad de siete u ocho años pastaba mis chanchos en las inmediaciones de Pian, Chollku, Anrán, Kachtcaz y otros lugares cercanos al pueblo, pertenecientes a la jurisdicción de Chaupismarca, Ayllu o barrio donde mis padres construyeron una casa en la calle Amargura, inaugurándola el 08 de diciembre de 1960 con fiesta incluida, don Pedro Rodríguez Lázaro como guitarrista, quien era compadre de mis padres por haber bautizado a Cosme, actuando como padrinos de la casa don Aquilino Flores Silva y doña Marcelina Lázaro Fabián, con quienes también mis padres eran compadres por haber bautizado a la “Gringa” Hermenegilda, con la que hasta el día de hoy nos tratamos como hermanos.
Pastaba mis chanchos junto a algunos niños y niñas que también cuidaban y pastaban a sus animalitos por encargo de sus padres. En el grupo había una niña que por obvias razones no diré su nombre, con quien nos encontrábamos todos los días por las inmediaciones de Anrán, jugábamos todos los días, mientras mis chanchos hociqueaban en los abundantes pastizales que existían por esos parajes. Ella, era una niña muy bonita de cabello castaño, un año mayor que yo, con quien me gustaba jugar a papá y mamá cosa que a ella no le incomodaba. Después de algunos años nos separamos por cosas del destino, ella terminó la primaria y sus padres la enviaron a estudiar la secundaria a Lima.
Después de nueve largos años estando en el año de 1968 nos encontramos en la fiesta patronal de Marca, yo había regresado a estudiar el tercero de secundaria a Marca, estudié el primero en Huaraz y el segundo en Barranca, esta vez, me encontraba estudiando el tercer año de secundaria en el Colegio Nacional Mixto San Lorenzo de Marca y ya contaba con dieciséis años de edad. Ese año para la fiesta patronal como suele ocurrir todos los años, asistió mucha gente de Lima y de otras provincias, porque esta celebración tiene un gran prestigio ganado en el departamento de Ancash como una buena fiesta patronal. Con ella después de casi diez años nos veíamos, estaba hecha una señorita, muy bonita.
Nos encontramos en la Plaza de Armas en la noche del nueve de agosto, víspera de la fiesta en honor al Patrón San Lorenzo de Marca, se había convertido en una señorita muy agraciada y de muy buenos modales, de sonrisa angelical y estudiaba en un colegio de la capital, había llegado a gozar de la fiesta Patronal, conversamos mucho de nuestra niñez y de los lugares donde pastábamos nuestros puercos, por las inmediaciones de Anrán, Pián, Chollku, Kachtcaz y alrededores; al día siguiente lo mismo, volvimos a encontrarnos y caminamos por toda la ciudad como dos buenos amigos, ya en la noche le propuse que sea mi enamorada, cosa que ella aceptó. Era mi primera enamorada formal, al día siguiente seguimos saliendo y gozando de la fiesta patronal. Al tercer día, ella tuvo que partir a Lima, a seguir con sus estudios, yo quedaba en Marca, hasta las vacaciones de diciembre nos citamos, que al terminar su secundaria ese año en Lima regresaría a Marca después de la clausura, con ese compromiso partió a Lima.
Cuatro meses después estando ya en el mes de diciembre del mismo año de 1968, mi enamorada al finalizar el año regresó a Marca, como habíamos convenido en el mes de agosto, llegó el 24 de diciembre en horas de la tarde, sin embargo, aquella tarde por cosas del destino, no pude saludarla. Al llegar a su casa, la vi bailando con uno de los caporales, ese año sus padres organizaban dicha fiesta, ella bailaba con el colibrí en la mano, al son de la orquesta vernacular que era el marco musical de la estampa costumbrista. Al verla bailar con uno de los danzantes me quedé parado, sin acercarme a ella y ni siquiera saludarla, me retiré, estaba medio molesto con ella, no fui a saludarla sino hasta el día siguiente, un comportamiento muy desafortunado, que lo lamentaría posteriormente.
Dos días después de culminada las fiestas navideñas, viajamos con mi padre a Huaraz por las vacaciones; me fui sin despedirme de ella, recuerdo que caminaba por el centro de la calle principal de Marca, por Chopicalle, con mi maletín al hombro, salía de la ciudad junto a mi padre rumbo a Huaraz, mientras ella se encontraba mirándome en la puerta de su casa en la misma calle, a tres cuadras de distancia, sin poder decirle nada, quería retroceder e ir a disculparme lo que estaba haciendo, por dejarla en la puerta de su casa, pero la fatalidad, el cruel designio de mi destino, me empujaba ciegamente hacia adelante y prosiga mi camino, algún genio maléfico entorpecía acaso, la dicha de éstos dos adolescentes que se querían, pero que el destino los separaba, equivocadamente, pensaba que le estaba haciendo pagar la afrenta de haber bailado con el “negro” antes de encontrarse conmigo y sin mi permiso, tal era el motivo de mi comportamiento.
Al llegar a Huaraz mi padre, me buscó un trabajo en la oficina del abogado Robles, ya contaba con 17 años de edad, este abogado era el letrado defensor de mi padre en los juicios que tenía en Recuay, hice trabajos de amanuense en dicho estudio jurídico mis tres meses de vacaciones, desde enero hasta los primeros días del mes de abril. Durante mi permanencia en el estudio del abogado, llegué a redactar hasta tres cartas dirigidas a mi enamorada para enviarlos a Marca dando las explicaciones de mi abrupta salida, ninguna de esas cartas los pude enviar, que dicho sea de paso por esos tiempos solo se podía enviar vía correos y telégrafos, no había otro medio de comunicación, eran cartas muy cariñosas, contándole las peripecias de mi viaje de Marca a Huaraz, le contaba las terribles nostalgias que pasaba en ese lugar, la pena y soledad, así como el ardor creciente de mi amor por ella.
Algunos años después cuando le conté a uno de mis mejores amigos sobre el hecho, éste, me dijo, que como la carta estaba escrito a máquina de escribir y no a puño y letra, nunca llegó a su destino, “Las cartas de amor se escriben a mano…she” me decía mi amigo, dichas cartas los tenía en el cajón de mi escritorio, y cuando terminó mi pasantía en el mes de abril me las llevé conmigo, y las tuve por varios años más, sin saber qué hacer con ellas. En esas cartas le explicaba, que me había excedido en mi comportamiento, que estaba arrepentido de mis actos y que cuando regrese a Marca los primeros días del mes de abril, sabría explicarle mejor las cosas, como repito, no pude enviar dichas cartas a Marca.
Pasaron muy rápido los tres meses de vacaciones y el trabajo para mí. Esos tres meses en Huaraz los pasé en casa de mi primo Félix Cueva Soto, quien era ebanista, hacía trabajos muy bonitos, Félix, era uno de mis mejores primos que recuerde, siempre atento y muy preocupado, era muy cariñoso y generoso con la familia. Cuatro años antes, cuando murió mi madre me acompañó en mi regreso a Huaraz y justificó como apoderado mi inasistencia de cuatro semanas al Colegio por duelo y pérdida de mi madre. Ahora, era el mes de abril regresaba de Huaraz a Marca para continuar con mis estudios y como me encontraba solo, decidí viajar a Barranca desde Huaraz para visitar a mi padre y mi hermano Ciro, ellos vivían en esa localidad, luego de comprar mis útiles escolares retorné desde Barranca a Marca, era la primera semana de abril, esta vez entraba al cuarto de secundaria, año de 1969.
Llegué a Marca el primer domingo del mes de abril, era Semana Santa, tarde del Domingo de Ramos, dejé en casa de mis padres el maletín que llevaba mis pertenencias y fui a buscar a mi enamorada, me encontraba un tanto asustado, angustiado diría, tenía algo de temor, de remordimiento, porque me había marchado a Huaraz sin decirle nada y ahora regresaba después de más de tres meses como si no hubiera pasado nada. Me di ánimo y fui en su busca, ella me recibió muy amable, como si no hubiera pasado nada, yo me preguntaba ¿Qué estará pasando? ¿Acaso no me va a decir nada por mi ausencia de casi cuatro meses? ¿Se habrá olvidado que era su enamorado? ¿Acaso ya no le importaba? Me hacía una serie de cuestionamientos. Ese día hablamos mucho, por espacio de dos a tres horas, de música principalmente, por esos años las canciones de los Beatles eran lo último de la moda y era punto obligado de toda conversación entre los jóvenes.
Un año antes en 1967, los Beatleshabían creado su álbum “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” lo que los rockeros llaman comúnmente como “Sargento Pepers” o “Sargento Pimienta”, considerado por muchos como una obra maestra en la música del rock. Esta banda reconocida como la más exitosa que cambió acaso la sociedad mundial y aclamada en la historia de la música popular desde el año de 1960 junto a los Rollings Sotnes quienes sobresalieron desde el año 1962 con Mick Jagger como líder de la banda; eran las mejores bandas por aquellos tiempos, le seguían en importancia desde 1968 Led Zeppelin y Pink Floyd.Todas estas bandas eran británicas. En la actualidad la música de los Beatles y las otras bandas nombradas de aquella época siguen siendo muy populares, seis décadas después, ganadora de muchos premios. Por aquella época sus nuevas canciones eran motivo de apasionadas conversaciones y discusiones por los jóvenes como la que sosteníamos ese día con mi enamorada.
En esas dos o tres horas hablamos de todo, menos de mi mal comportamiento, en esos más de tres meses ni un saludo, ni una carta. Ella vivía en Lima y había regresado a Marca a mi exigencia en el mes de agosto regresando a Marca en diciembre de ese año, y yo me mandé mudar a Huaraz y regresaba orondo, como si no hubiera pasado nada, esta vez, ella me tenía preparado una bonita sorpresa que jamás olvidaría. Nos encontrábamos conversando por varias horas en la puerta de su casa muy animadamente, entre risas, gastándonos algunas bromas, cuando vi acercarse a uno de mis amigos con el que jugaba fútbol en las tardes en la cancha que quedaba junto al colegio, venía de sur a norte por la vereda de Chopicalle, mi enamorada vivía en el barrio de Pircaymarca, mi amigo vestía uniforme de guardia civil, se iba acercando más, pensé que pasaría por allí y que estaba trabajando por estar uniformado.
Grande fue mi sorpresa, cuando se paró a media cuadra donde nos encontrábamos conversando, era la esquina de don Silvinio Gamarra actual Lenin Valenzuela, la llamó a mi enamorada con una seña, ella me pidió permiso cortésmente con esta frase:
· Disculpa que te deje parado, me está llamando mi enamorado – me dijo
· ¿Qué? ¿Cómo? ¿Mi enamorado? – le pregunté angustiado.
· Sí, mi enamorado, perdona que no te dé más explicaciones – me repitió y se alejó.
Se fue al encuentro con el enamorado, con quien se saludaron muy efusivamente, se tomaron de la mano y se fueron caminando por la calle Leoncio Prado rumbo al barrio de San Cristóbal, era el primer revés que sufría, - ¿tamaña cosa me puede suceder? – me preguntaba una y otra vez, pero ya era demasiado tarde. La vida me pasaba la factura a mi comportamiento no adecuado después del retorno desde Lima de mi enamorada por el acuerdo que teníamos; mi comportamiento no fue lo más apropiado y me fui a Huaraz sin decirle nada, sin despedirme, sin darle explicaciones y regresaba después de más de tres meses de ausencia, entonces el resultado de ese mal comportamiento, me demostraba la cruda realidad de los hechos, es para no creerlo, me repetía.
Los siguientes días los veía por algunos lugares, la felicidad de la pareja se expresaba en sus actos, se paseaban por las calles de Marca incluido los caminos y carreteras, se daban paseos por las chacras, agarrados de la mano, enamorados, nunca más sabría nada de ella, solamente algunas noticias en años posteriores de mis familiares más cercanos, quienes me decían que era muy feliz con su esposo, llegando a procrear varios hijos. En algún momento alcancé a decir “Bien por ella” ante algún familiar o amigo. Así terminaba la historia de mi primer amor, que años más tarde recordaría con algún remordimiento y culpabilidad, pero al mismo tiempo de felicidad y satisfacción, porque ella era feliz con su familia.
¡Feliz día del Amor!

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