domingo, 28 de diciembre de 2025

 

VERSALLES
La Pompa y el Boato Francés del siglo XVII y XVIII


La Francia versallesca tiene su sitial en la historia a partir del año 1623 del siglo XVII con el reinado de Luis XIII y los Luises que le siguieron, quienes jamás se detuvieron en esa vorágine de poder que ostentaron por aquellos tiempos, lo cierto es que luego de Luis XIII gobernaron Francia Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. Versalles, fue una residencia que se iba ampliando y mejorando constantemente en obras. Los jardines se iban perfeccionando, una de las últimas reinas que se instaló fue la reina María Antonieta antes de ser guillotinada, igual suerte corrió el rey Luis XVI por cargos de la Revolución Francesa, María Antonieta se instaló en Versalles para alejarse de la fastuosidad de la corte del rey Luis XVI en París, el palacio de Versalles no h8a vuelto a ser una residencia real después del reinado de Luis XVI fue un lugar clave para la diplomacia, símbolo de la grandeza de Francia.
En Versalles tuvieron lugar acontecimientos muy importantes y cruciales de la Europa medieval, renacentista y republicana, como el Tratado de Versalles de 1919 al culminar la primera guerra mundial. Posteriormente el General Charles de Gaulle utilizó en 1940 el Gran Trianón como residencia para los jefes de Estado extranjeros que visitaban Francia. Actualmente y a partir del año de 1995 el Palacio de Versalles se convirtió en establecimiento público. El Museo y todo Versalles es muy visitado por los turistas de todo el mundo, para descubrir su patrimonio histórico y cultural, contando para ello con espectáculos como las presentaciones de la Ópera Real, para recordar Versalles como en el tiempo de los reyes.
Cuando uno visita París hay que dedicarle un día a Versalles, situado a 16 km al oeste del centro de París, existe varios medios de transporte como tomar taxi, bus, tren o metro según sea el caso, y donde uno se encuentre, la movilización es rápida, segura y a un costo moderado. Nosotros estábamos instalados al norte de París, desde ese lugar salíamos en bus hasta la comuna o ayuntamiento de Saint Dennis, para luego tomar el metro hasta la estación de Montparnasse (Cementerio donde está enterrado César Vallejo) desde esta estación tomar el tren hasta Versalles. El nombre de Versalles aparece por primera vez en 1038 vale decir en el siglo XI en el sistema feudal de Francia medieval, con su actividad agrícola y su ubicación en la carretera de París a Normandía trajo prosperidad a la aldea conocido como el “siglo de San Luis” famoso por la construcción de catedrales góticas, sufrió en el siglo XIV con la llegada de la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años, de dichas catástrofes el pueblo se recuperó.
A comienzos de la Revolución Francesa, Luis XVI vivía en Versalles junto a María Antonieta, pero la subida del precio del pan hizo que las mujeres revolucionarias marcharan en octubre de 1789 en protesta a Versalles lo que obligó a Luis XVI a volver con ellos a Paris e instalarse en el Palacio de las Tullerías. De allí nace el proverbio o adagio que tanto se habla, en algún momento en 1789 cuando le dijeron a María Antonieta que sus súbditos franceses no tenían pan que comer, según algunos historiadores habría dicho: “A falta de pan, que coman pastel”, con ese cruel comentario la reina se convirtió en un símbolo odiado de la monarquía decadente e impulsó la revolución francesa, fue apresada y guillotinada el 16 de octubre de 1793 corriendo la misma suerte que su marido Luis XVI.
Luego de nuestra visita a Versalles, que dicho sea de paso no pudimos visitar los aposentos de María Antonieta, según nos manifestaron es de una belleza y boato espectacular, sucede que los días lunes de la semana día en que visitamos Versalles está cerrada dichos aposentos, hay que visitar a partir del día martes durante la semana. Sin embargo, nos dimos espacio para visitar los inmensos jardines bien cuidados de Versalles, que le da una especularidad al estar cercado por una amplia vegetación que lo hace más hermoso del que damos fe con las vistas que acompañan esta nota, el cual hizo que nuestra visita a Versalles fuera un acierto turístico. Al salir de Versalles nos instalamos en un restaurant parisino por sus alrededores, muy buena comida a base de carne de res acompañado de un tinto francés y todavía con un “Crêpe Sucrée», panqueque con manjar blanco como postre, del que salimos muy satisfechos en esta parte de nuestra gira europea.
✠ ✠ 𝔑𝔬𝔫 𝔫𝔬𝔟𝔦𝔰 𝔇𝔬𝔪𝔦𝔫𝔢 𝔫𝔬𝔫 𝔫𝔬𝔟𝔦𝔰, 𝔰𝔢𝔡 𝔑𝔬𝔪𝔦𝔫𝔦 𝔗𝔲𝔬 𝔡𝔞 𝔤𝔩𝔬𝔯𝔦𝔞𝔪 ✠ ✠
Fr. José Santos Gamarra Soto
Gran Prior – Perú
OSMTJ


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