lunes, 18 de marzo de 2024

 


SEMANA SANTA EN MARCA: 2024 - PARTE 3

LOS “CANTORES” DE MI PUEBLO

DON LEONOR, EL SEÑOR CURA…

 Por: José Santos Gamarra Soto.

Marca, es uno de los pueblos que mantiene intacta sus costumbres y tradiciones; unas, de carácter nativo, y otras con profundo sentimiento religioso como es la celebración de la Semana Santa; los actos religiosos, cada año comienzan con las novenas una semana antes de dicha festividad, Los “Cantores” tienen un rol muy importante en las festividades religiosas, desde que hemos tenido uso de razón don Leonor Gamarra y don Antonio Méndez eran los  cantores, posteriormente don Edmundo Espinoza, Inocencio Soto, Félix Padilla y Geremías Padilla, anterior a ellos, cuenta la historia, existieron otros varios Cantores, entre ellos don Carlos Borromeo Soto en los inicios del siglo XX, en los albores del año 1900.

Don Leonor Gamarra Cubillas como cantor del pueblo reemplazaba muchas veces al cura en las actividades de carácter religioso, en buenos términos era el “Señor Cura del Pueblo”, se preparaba desde meses antes en las chacras de Cochacar donde vivía. Siendo muy pequeño veía como se preparaba para las festividades religiosas del pueblo, era nuestro vecino, muy religioso, al igual que toda su familia, su esposa doña Eracla, su hija Nora y su mamá doña Teodora a quien llamaban doña “Ticu”, ella, era hermana de mi abuela paterna doña Juana Cubillas. Don Leonor, estaba en cada actividad religiosa que se realizaba en la ciudad, era ferviente devoto de todas las vírgenes, sabía las fechas religiosas de todo el año cuando me encontraba con él por las caminos de Cochacar siempre me manifestaba de las fechas religiosas y constantemente me decía faltan tantos días o semanas para cada festividad religiosa, contaba los días en forma regresiva hasta el día del acto religioso.

En oportunidades nos encontrábamos en alguna chacra o en el camino de herradura, aprovechaba para darme buenos consejos, me felicitaba por mi aprovechamiento en la escuela primaria de varones y como recitador de poesías en cada actuación, me decía que siga ese camino indicándome que la fe en Dios es lo más importante en la vida de una persona.

Cada año, antes de la Semana Santa comenzaba con las novenas en la iglesia del pueblo, todas las tardes a partir de las 6 pm., los feligreses confluían a la iglesia matriz para las novenas, se rezaba en las noches, las damas lucían vestido negro, eso sucedía antes del día de Viernes Dolores. En Semana Santa, la ciudad mostraba un aspecto monacal de honda fe religiosa, las escenas de la vida y pasión de Cristo cobran inusitada autenticidad, era común y hasta obligación el uso del vestido de color negro en Viernes Santo por las damas marquinas y no se podía matar a ningún animal ni siquiera las “pulgas” porque Cristo había muerto y todos estábamos de luto.

Los preparativos se inician varias semanas antes, cuando las estandarteras de Semana Santa llamados “alumbrantes” elaboran los panes, el cuay, bizcochuelos, el dulce común, el dulce de higo, el frijol colado, el manjar blanco; así como los cirios, velas y velones que son previamente entregados a los feligreses para acompañar en la noche en cada procesión durante la Semana Santa.

jueves, 14 de marzo de 2024

 

*****COSTUMBRES Y TRADICIONES DE MI TIERRA*****

SEMANA SANTA EN MARCA: 2024 - PARTE 2

LA ANTIGUA IGLESIA MATRÍZ DE MARCA

 

Por: Jorge Humberto Flores

En las tardes cuando nuestras miradas se pierden en el horizonte donde las sombras el crepúsculo languidecen como los años de nuestra existencia, nos invade la soledad y las distancias incurables, al recordar a la tierra amada. Sí, a la hora del ángelus, donde las sombras del silencio caminan alados por los senderos del recuerdo, me viene a la memoria la presencia espiritual de nuestra Iglesia Matriz.

Su construcción de adobe macho le otorgaba una imponente estructura sólida con techo a dos aguas que sostenía a un extenso tejado cubierto de musgo y dos torres de estilo barroco que imponían solemnidad, .en la torre del costado izquierdo pendían dos campanas: una grande y otra chica, cuyos repiques guardo con celo especial, que mi primo Luis López Ríos aprendió a tocarlas con inigualado perfil artístico y al centro de la Plazuela le esperaba para abrazarlo que bajaba a toda velocidad por la escalera ancha de peldaños altos que se distribuían formando la letra zeta.

A los costados todavía quedaban rezagos de los bien cuidados jardines de épocas anteriores, mostrándonos sus paredes de adobe roídas por el tiempo y las lluvias invernales. Igual suerte ha tenido la parte posterior que limita con el jirón Amargura.

El atrio levantado sobre el nivel de la Plazuela estaba empedrado y antes de la puerta, había una piedra plana grande como símbolo de eternidad. La puerta de dos alas estaba adornada con dados de bronce. Y dos leones custodiaban la cerradura. El interior de la Iglesia era bellamente grandioso, al lado derecho había una Cruz Grande, según afirmaban que había sido elaborada por los misioneros. A la derecha y a la izquierda se levantaban seis capillas tres a cada lado con labradas columnas que eran mezclas del arte gótico, barroco y churrigueresco, revestidas con pan de oro y en el interior la pintura pincelada con colores mate, les daban solemnidad a las imágenes traídas expresamente de Europa.

El púlpito era otra joya de arte arquitectónico ni qué decir del Altar Mayor, su bóveda era semejante a la Sixtina italiana. ¿Cómo habría sido antes del 15 de noviembre de 1922, fecha en que se incendió nuestra Iglesia originado por una vela que había dejado prendida Rosa Foronda?.

Siempre que visito a la Iglesia Las Mercedes ubicada en el jirón de la Unión de Lima mi mente vuela y en lontananza sólo miro silencio y soledad, porque nunca volveremos a jugar debajo de los altares de las capillas mientras nuestros padres rezaban con su rosario en las novenas de mayo dedicadas a la Virgen María y en junio a San José y cuando ya adolescentes, ella ofreciéndonos la pureza de sus sentimientos en cada oración, pidiendo a Dios nos proteja y cuando volteaba a mirarnos en sus ojos el candor de su alma virginal nos arrebataba de sueños y esperanzas y cuando erguía su cabeza, una parte de su cabellera, cubría a sus senos turgentes y ahora como yo, seguro que en las tardes vencida por los años, sus ojos miran silencio y soledad.


miércoles, 13 de marzo de 2024

 

LA ANTIGUA PLAZA DE ARMAS

 

Por: Jorge Humberto Flores Ríos

Me he sentado al borde de una mañana enmarañada de recuerdos, pensando que el tiempo no tiene capacidad para el olvido, porque el pasado ni el más remoto pasado se almacenan en el tiempo, nuestros hechos y nuestras acciones tienen lugar en nuestra memoria. La más leve vibración de las cosas y los actos humanos se actualizan llenándonos de alegría, tristeza o nostalgia.

Hoy, por ejemplo, he visto a varios niños armar sus arcos para jugar un partido de fulbito y a medida que pasaban los minutos éramos los marquinos de ni niñez, de aquel tiempo viejo que jugábamos en nuestra Plaza de Armas, donde se llevaban a cabo las corridas de toros, las carreras de cintas y los partidos de fútbol. ¡Oh, tiempos aquellos que me llenan de felicidad!.

Ahora estoy mirando a doña Adela impidiendo que nuestra pelota caiga en el puquio de agua cristalina que bajaba por la cumbre de Shancur hasta desembocar en el río. Agua cristalina que dulcificó mi vida y me llenó de sueños y esperanzas, que ayudé con baldes a mamá para nuestros alimentos. Todavía vi un terso arroyo que pasaba frente a mi casa, después lo acanalaron pero siguió el puquio donde nos tirábamos de barriga para calmar nuestra sed y doña Adela nos señalaba “éste pozo es para la comida y éste otro para los jugadores”, nunca nos botó aquella mujer menudita de cara redonda, ojos vivarachos y pelo ondulado, probablemente pasaba los sesenta años de edad. Cuando le compraba alguna cosa nunca dejó de contarme las anécdotas de mi padre, que un día de agosto se lo llevaron a residir a Macracruz y el tiempo se me hizo tan distante. Niño de cinco años miraba los destellos del sol en el cementerio y llegar a la tarde sin su presencia era desesperante y peor la puesta del sol sobre las faldas de Pucaguay, cómo lo reclamaba.

En el arco sur, la cosa era distinta, hasta le pusieron púas a su puerta, por espiarnos puerta y púa cayeron sobre su cara y la pelota rodó al piso desinflado y cuando menos lo pensamos, el guardia Escot sable en mano, empezó a perseguirnos, corrimos en diferentes direcciones y al llegar a nuestras casas avisamos a nuestros padres y todos marcharon al Puesto Policial. Era el primer mitin que veía, protestas y gritos de ira y rabia lo arrinconaron al policía.

Al terminar el partido de fulbito los niños se retiran a sus casas. Me quedo en una banca rústica mirando distancias y soledad. Desde un establecimiento brota una música romántica que se convierte en huayno y en la voz de nuestra maquinita:”Shancur punta yanalla, yanalla pucuté…”. Las sombras del pasado gimen en el recuerdo y está toda mi Tierra Bendita de Marca, aromando mi existencia, llevándola presente en todos los actos de mi vida.

Me viene a la memoria nuestra Semana Santa. Fue un Jueves, al atardecer, justo las estandarteras repartían velas y dulces acompañadas por la Banda de Músicos. Todos los niños nos reunimos en mi casa y planificamos salir en procesión para ello, cada quien agarró un tubo de fierro, eran sobras que mi padre se había aventurado para explotar una mina en Churapi, salimos tocando. Frank Gamarra era mayor, posiblemente tenía más de 16 años porque llevaba un cruz pesada. El público nos aplaudía, nos regalaban velas, caramelos y biscochos y muchos otros niños se unieron y según nuestra planificación la famosa desclavación tenía que ser en el viejo cementerio, donde ahora está la Posta Médica. Antes de ingresar, tendimos la cruz en el piso, amarramos de manos y pies a un niño como nosotros, cuyo nombre me reservo e ingresamos al cementerio con nuestra de Banda de Músicos; y justo, cuando estábamos rezando para hacer la desclavación, alguien desde la calle gritó: ¡El guardia Escot! Y todo corrimos por diferentes direcciones para salvarnos y la cruz con el niño amarrado cayó pesadamente sobre un nicho.



 

viernes, 1 de marzo de 2024

 

WINCHUCO



Al verte volar en la pradera

el infinito es un remolino sin fondo

sin principio, ni fin,

con el batir de tus alas sin cesar.

 

El vuelo sin miedo

a la turbulencia de lo efímero,

es lluvia que moja

del winchuco de geranios y rosales.

 

Oh Colibrí del campo

brindaste a mis ojos, el recuerdo

de mi infancia con singular donaire

en el maizal de mi Cochacar.

 

Tu aleteo nómada e inmortal

libando el néctar del verdadero existir,

se condensa para brotar

en el manantial de esa lágrima cuajada.

 

Cuantas aventuras en campo florido

vienen a mi memoria, que infinitamente

se volverá a reciclar con mis recuerdos

cuando te admiraba sin molestar.

 

Ahora, es manantial de esa lágrima cuajada

del infinito que desbarata las manecillas

del tiempo, y se planta con singular donaire

cuando ondilla en mano te perseguía.

 

Winchuco te decíamos con Ciro,

un vuelo sin miedo y precavido,

es lluvia que cae del cielo

en el pajar de lo mundano.

7mo. Poema. Poemario Tiempos de Infancia.
José Santos Gamarra Soto

 Dedicado al Colibrí o Picaflor de los geranios y el rosal de la huerta de mi tío Leonor en “Llanu”. Winchuco de mil amores y colores con vuelos infinitos.




jueves, 22 de febrero de 2024

 

*MARCA*

Dedicado a nuestros mejores exponentes en la literatura, música y el arte…

Por: José Santos Gamarra Soto

Marca, es un ensueño pincelado en el espacio infinito del tiempo, es para el que ha nacido en esta tierra el lugar de dos almas que viven en una sola, algo que hay que proteger desde lo más íntimo para estelarizar después en el tiempo, separarse de ella es sencillamente imposible, donde nacieron grandes hombres y mujeres dedicados a la literatura como Julio César Pozo Cueva y Jorge Humberto Flores Ríos, en la música Aurelia Samaritano Barrera y en el arte de la pintura Jorge Julio Quispe Virhuez.


Nos hicieron creer que nacer en Marca era algo no muy grato, poca cosa, sin nada reseñable, sin nada de lo que mostrar. Se olvidaron que tenemos la historia más antigua y cantada de la parte occidental de Ancash, debido a su lugar estratégico de enlace entre la costa y la sierra, pueblo milenario, que data los años de su fundación a miles de años.

Nos hicieron creer que trabajar en el campo y la ganadería era de otra época, algo a lo que no se aspira, que no se elige, un trabajo de segunda. Se olvidaron que sólo unos pocos privilegiados pueden dedicarse a ello.

Nos hicieron creer que las tradiciones no estaban de moda, que lo mejor viene de fuera, y que aquí no había mucho que aprender. Se olvidaron que no hay innovación sin tradición, y que de eso, aquí, tenemos mucho.

Nos hicieron creer que puedes nacer aquí, pero para ganarse la vida hay que irse fuera. Nos lo grabaron a fuego desde que nacimos, somos inmigrantes en nuestra región y de nuestra propia tierra. Se olvidaron que nosotros ya habíamos ganado, y nuestro premio es vivir aquí.


Nos hicieron creer que Ichoca tenía solo sus papas, ahora sus paltas y duraznos lo hacen más bello. Se olvidaron que el verdadero paraíso seguramente tenga nombre de pueblo como Churap y Packar que esté rodeado de maizales y trigales con cielos limpios, parajes y casas bajas, montañas infinitas atravesadas por arroyos de aguas cristalinas, y probablemente nunca jamás nada en el mundo te dará más paz y alegría que pisar estos lugares.

Nos hicieron creer que vivir en Lima y lugares rebosantes de gente en las calles, que corren de aquí para allá de allá para aquí, durante todo el día, rodeados de grandes edificios y avenidas de seis carriles era sinónimo de éxito, a lo que todo el mundo aspira.

Cómo pueden dejar y hacernos creer que somos una región de la que no nos sentimos orgullosos, si es la tierra de los ganaderos y agricultores de puro esfuerzo y trabajo duro.

La de los campos que inspiraron a Julio César Pozo Cueva y a Jorge Humberto Flores Ríos para sus poesías y obras que nos dan mucha alegría al leerlos, a la Marquinita y a Quispejo con sus canciones y obras de arte que van más allá de nuestros confines. La tierra por excelencia de las tradiciones y costumbres con sus Pallas que es Patrimonio Cultural, sus Capitanes, Marchanas, Negritos y Huancos que gustan a propios y extraños. En la gastronomía, es la tierra del Jacacashki y el Jakapicante, los panes y cuayes, el mondongo, el caldo y Api Calabaza.

Fuimos cuna y residencia de una raza indómita, de Corcora, la comunidad que alberga tesoros como: Plazapunta, Parakmarca y Jacamarca. Esta lista podría ser infinita, como nuestra tierra.

Siempre se refieren a nosotros como la comunidad con mayor población envejecida, como si eso fuese algo deshonroso. Vengan y siéntense a charlar con cualquiera de nuestros mayores, y aprenderán en un rato más que en cinco años de carrera en la mejor Universidad.

Porque si de algo también presumimos en Marca, es de nuestro refranero: “Perla de las Vertientes” “Pueblo de hombres y mujeres cultos y decentes” “Pueblo Milenario”. Por eso nunca deben olvidar que peor que el que no sabe dónde va, siempre, es el que se olvida de dónde viene.

Y nosotros, somos marquinos de Marca.

Cuna de grandes hombres y mujeres.

*ORGULLOSOS DE LO NUESTRO*

5to. Poema. Poemario Tiempos del Recuerdo
José Santos Gamarra Soto


lunes, 19 de febrero de 2024

 

KILLIKSHA

En la transparencia de un cielo límpido,

un susurro hipnótico transita mi mente,

y candente tu nombre,

enrrumba por las arrugas de mi frente,

se filtra en mi pensamiento

el vuelo audaz de la killicsha,

y se retrata en la retina de mis ojos,

la zambullida para atrapar sus presas.

Te imagino y te deseo,

compañera de azares,

vuelo de las sombras de mi tarde,

el fulgor de tu cuerpo me acompaña.

El grito armónico de tu alma

me canta baladas de pichichancas,

que embriagan golpe a golpe,

los latidos de este viejo corazón.

Cuando te recuerdo las pinceladas de tu vuelo,

de tu ser sensitivo,

dibuja y perfilas la ansiedad de tu existencia.

Que lastima que miraras

Mi pío pío recién nacidos

necesidad del hambriento,

de comer del bocado que le alimenta.

Comparto contigo,

el espíritu emocional del sentimiento,

y navego en el mismo espacio,

desde Marahbuay y Rosaspampa hasta Cochacar

que enfrenta al hombre, al conocimiento,

con el mismo genio y el mismo viento.

Esa brisa auroral que nace del espíritu,

ese viento fugitivo que cauteriza el alma,

se siente en lo más profundo de tu esencia.

Me aleo a tu pensamiento, a tu creencia,

a la fuerza de tu espíritu,

al movimiento de tu cabeza,

a tus ojos, a tu pico mortífero, y tu mirada,

y hasta el revoloteo de tus alas.

Dejándote libre

en tu vuelo sibilino,

tu, magistral cernícalo,

discípulo del gavilán o rucus

¿Quién pudiera volar contigo?

ser el aire que te sustenta,

o esa pluma timonera,

que traza el rumbo de tu vuelo infinito.

Quien fuera la Luna para verte,

el Sol para acariciarte,

el lago para poseerte,

el río para beberte.

En la transparencia de mi cielo oscuro,

agazapado en el sigilo de la tarde,

un susurro, me grita

tu presencia mortífera y rapaz.

6to. Poema. Poemario Tiempos de mi Infancia
José Santos Gamarra Soto

 Dedicado al Cernícalo(Killicsha) que desde Mayapy o Rosas pampa, en vuelo profundo se precipitaban sobre mis pollitos(chipzas) que cuidaba en el campo(Cochacar).



miércoles, 10 de enero de 2024

 

   *****HECHOS HISTÓRICOS DE MI TIERRA*****          

 

                      ¡¡¡SOOO   CARAJOOOOOOO!!!!

Hace 67 años

Un día como Hoy

10 de enero 1957

En Ati, una fría mañana del mes de enero de 1957 con llovizna y neblina incluida, fue el escenario de tan importante encuentro.

 

Escribe: José Santos Gamarra Soto

 

Antiguamente el territorio del señorío de Marca fue más amplia que su actual extensión, Marca poseía en el actual departamento un extenso territorio cuando pertenecía a la provincia de Huaylas, siendo su territorio el actual distrito de Marca, Ichoca, Pampas Chico y Huambo por el lado Este, mientras que por el lado Oeste-Sur su territorio abarcaba los pueblos de Huayllapampa, Tapacocha, Pararín, Llacllín y Chaucayán, territorios o comprensiones que durante la colonia fueron consideradas como parte de la encomienda San Lorenzo de Marca.

 

Años más tarde a medida que fueron creándose algunos otros distritos, hubieron algunos problemas limítrofes que llegaron hasta los tribunales de justicia del departamento, dichos juicios duraron muchos años; en el caso de Marca en la actualidad se podría decir que se encuentran casi todos resueltos, aunque algunos aún persisten a pesar del tiempo transcurrido.

 

Estando en enero del año de 1957, año en que contaba con seis años de edad, en el lugar denominado Ati, lugar ubicado en la frontera o límite de los distritos de Marca y Huayllapampa sucedió un hecho por demás anecdótico y jocoso a pesar de ser un acto de suma trascendencia para ambos pueblos que mantenían diferencias limítrofes;  sin embargo los unía a ambos pueblos el gran proyecto de trabajar una carretera que conecte a ambos distritos, anhelo acariciado por décadas por la población de cada distrito, la construcción de la futura carretera que los una era de vital importancia, por ello ambos pueblos acordaron construir a pulso su carretera cada uno empezando desde sus distritos.

 

Por aquellos años,  era común ver a las autoridades de cada pueblo trabajar de la mano con sus pobladores, atendiendo así que el Alcalde que habían elegido sus paisanos era aquel buen vecino, el primero entre sus iguales, que merecía ese cargo honroso que lo convertía en la primera autoridad del pueblo, por ello cada alcalde trabajaba al lado de los vecinos, en este caso era la construcción de la carretera con el sistema inca de la  minka, por “Topos”, cada poblador tenía un Topo de seis a diez metros de distancia incluido el alcalde, allí se veía a la autoridad edil trabajar como uno más junto a los pobladores, cuando terminaba el primer topo, le asignaban otro topo, así sucesivamente hasta concluir con la construcción total de la carretera.


Ese año como se ha dicho, en el paraje de Ati muy cerca de Kosma, actual comprensión del distrito de Huayllapampa, se programó una confrontación de límites de tierras y la construcción de la futura carretera Marca-Huayllapampa, el representante de Huayllapampa era Don Máximo Requena León quien se encontraba sobre un hermoso caballo blanco y como todo pueblo del ande disfruta de sus caballos, como versa el poema de José Santos Chocano “Los caballos eran fuertes, los caballos eran ágiles…”, ésta era una buena oportunidad para lucir su hermoso equino.

 

Para el desarrollo de este acto protocolar, eligieron un lugar muy aparente para el encuentro de ambos emisarios así como su respectiva comitiva, cual embajadores plenipotenciarios y extraordinarios se constituyeron de ambas jurisdicciones al lugar denominado Ati, para tan importante evento que definiría el destino de ambos distritos, donde los representantes más ilustres de éstos dos pueblos cruzaron los saludos como primer acto protocolar.

 

El representante por Huayllapampa, un personaje ilustre por cierto, de facciones hoscas y de cónica patilla, luciendo un sombrero a la pedrada, una chalina blanca de fibra de conejo angora, poncho negro y fuete en la mano, sin bajarse de su cabalgadura, sujetándose de la rienda y empinándose del estribo para lucir sus polainas y espuelas de buen chalán, escuchaba atentamente el discurso del representante de Marca, en esos precisos momentos su caballo empezó a corcovear, como queriendo decirle ¡bájate!, entonces don Máximo no se aguantó y exclamó ¡Sooo Carajoooooo!, el discurso calló, el público carcajeó y el acuerdo quedó sellado.