martes, 8 de agosto de 2023

*****COSTUMBRES Y TRADICIONES DE MI TIERRA*****

LA ANTIGUA PLAZA DE ARMAS

 


La antigua Plaza de Armas de Marca tiene una variada historia a través del tiempo, en dicha plaza se ubica la municipalidad distrital, posee una tradición de valor incalculable desde siglos anteriores a nuestra época, fue escenario de grandes tardes taurinas, carreras de cintas precedidas por un desfile de caballos de paso con armaduras relucientes, cuyos jinetes vestían saco de estilo francés con pantalones de montar, polainas de cuero y botas, las espuelas de plata relucían para clavarlas en el hijar de sus briosos caballos.

Fue escenario de grandes eventos deportivos, desfiles escolares, competencias deportivas y folclóricas; desfiles por fiestas patrias y aniversario de la ciudad, tantos recuerdos y mucha historia guarda esta importante plaza cuando aún era una polvorienta plaza, cada 11 de agosto se escenificaba la corrida de toros en honor al Patrón San Lorenzo y los partidos de fútbol que las personas mayores aún recuerdan con bastante cariño y nostalgia.

José Santos Gamarra Soto

 


  

lunes, 7 de agosto de 2023

 

REQUIEM PARA UN AMIGO

Edgard Demetrio Gómez Quispe 

En mi memoria siempre estarán los buenos momentos que compartimos en el Colegio San Lorenzo de Marca, son infinitas las vivencias que se agolpan a mi memoria tanto académicas, como amigo y como paisano, al haber compartido las aulas Sanlorencinas y egresado de ella como integrante de “Vanguardia Sanlorencina” hace más de 50 años.


Hoy todos lamentamos tu partida, si solo hace menos de un mes participamos de nuestro reencuentro con Jaime, Alejandro, Cosme, tú y yo. Ese día habrás podido comprobar la inmensa alegría que nos causó tu presencia a pesar de tu dolencia, y sobre todo por ese espíritu guerrero que siempre demostraste en la vida. Me pregunto cómo se sentirán tus compañeros del arte musical con tu partida?, fuiste músico y compositor,  tu “Plantita de Maguey” seguirá cantándose por las mejores voces del arte vernacular y hasta la eternidad.  

Compañero, amigo, hermano que la tierra te sea leve.

Descansa en paz Tirrimbo.



domingo, 6 de agosto de 2023

*****COSTUMBRES Y TRADICIONES DE MI TIERRA*****

LAS ROSCAS BAÑADAS Y LAS NARANJAS HUANDO SIN PEPA

Fiesta Patronal del 10 de agosto…

 

Escribe: José Santos Gamarra Soto 

Hace muy pocos días estuve de visita con mis colegas de la Universidad de Huacho en la Casa Hacienda Huando ubicado en la provincia de Huaral, y me vino a la memoria aquellos “Banquetes” que de niño nos dábamos en la fiesta patronal de Marca con las “Roscas Bañadas” y las famosas “Naranjas Huando sin Pepa”.

Marca, llamada Perla de las Vertientes, se viste de gala al celebrar jubilosa su fiesta patronal el 10 de agosto de cada año, en honor a su patrón el mártir San Lorenzo. Fiesta jubilar que dura seis días, del ocho al trece de agosto, a donde convergen personalidades de toda condición, gente de diferentes lugares del Perú y del mundo, marquinos residentes en Lima, provincias y el extranjero, que retornan para confundirse con el anhelado calor de la tierra generosa de sus ancestros.

Estas fiestas patronales nos traen recuerdos gratos cuando antiguamente a mediados del siglo pasado se vendían las famosas Roscas Bañadas que es un dulce hecho en cada fiesta patronal bien sea en casa o para la venta al público, las roscas son hechas con harina de maíz molido y horneados como cuayes, los que son bañados con la miel dulce hecha con clara de huevos, azúcar blanca y una pizca de anís y limón, que untados a la rosca es la delicia de los niños. En la fiesta patronal de cada año comía junto a mi madre en la esquina de la tienda de don Abraham Soto (actual Churchil), que las vivanderas vendían antes y durante la misa del día central de dicha fiesta.

Las famosas Naranjas Huando, aquellas que no tenían pepa, complementaba aquel banquete que gozábamos de niños, estas naranjas provenían de La hacienda Huando de Huaral, que por aquellos años fue de propiedad de la familia Graña, quienes sembraban en Huaral dentro de su propiedad dichas apetecibles frutas, la población peruana la bautizó como “Naranja Huando sin Pepa”, efectivamente, no tenían pepas, eran muy dulces, mucho jugo y de un color anaranjado muy intenso, casi rojo. La producción de las naranjas Huando alcanzó pleno esplendor hacia mediados del siglo pasado.

Esta variedad de naranjas fue sembrada desde los inicios del siglo pasado e hizo que la hacienda fuera reconocida tanto localmente como en el extranjero. Los que comieron de niños podrán recordar que era una fruta premium, intensamente anaranjada, de textura única y de una marca en su piel (sello) cual tatuaje que denotaba su linaje. La producción de Huando era enviada en calidad de exportación a los Estados Unidos, Canadá y a algunos países de Europa, lo que representaba un orgullo para la zona y para el país en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, la reforma agraria de Velasco en 1969 detuvo ese crecimiento. Fue un corte directo a la yugular; las tierras de la hacienda fueron tomadas por los trabajadores a través de la Cooperativa Agraria de Producción, de las naranjas huando sin pepa, ya sabemos su triste final.

En Marca y demás pueblos andinos, sus pobladores lucen lo mejor de su vestimenta en las fiestas patronales y que mejor si son nuevos, mi madre, doña Elpidia junto a mi padre cada año vendían un toro; el dinero era para pasar la fiesta patronal y comprar ropa nueva de los mercachifles, para toda la familia, doña Ellpicha se encargaría de ello.

 

Aquel año que comí la rosca bañada y las naranjas huando sin pepa contaría con siete u ocho años de edad, me compraron un overol vaquero con tirantes de tela gruesa, lo recuerdo como si fuera ayer:

 

-        “Tiene que durarte todo el año” - me decía mi madre

 

Los tirantes del overol tenían botones de cobre con dibujos en alto relieve, los bolsillos del pantalón los tenía con remaches de metal, estos overoles estaban de moda, se confeccionaban con la patente de los pantalones vaqueros Levi’s salido en los EE.UU. de Norteamérica en el siglo XIX, allá por el año de 1872.

 

              Los overoles estaban hechos de tela gruesa para el trabajo en el campo, complementaba el overol una camisa Caqui de color ocre semi oscuro muy gruesa, botines negros, y un sombrero de fieltro de color azul marino. Después de la compra de ropa nueva para la familia llegamos a la casa y mi madre guardó todo lo comprado en el mercachifle en un baúl muy grande que se tenía para las cosas más importantes de la familia, prometiéndome que me pondría esa ropa nueva días más tarde, en la fiesta patronal de Marca.

 

En efecto, el 10 de agosto yo aparecía muy temprano luciendo mi atuendo comprado en el mercachifle para festejar la fiesta patronal de Marca. Esta fiesta, que a la fecha no ha perdido su peculiar virtualidad y se mantiene vigente gracias a su acendrada identidad y el prestigio que ha adquirido a través del tiempo.

 

La mañana del 10 de agosto llegué junto a mi madre a la esquina de la plazuela San Lorenzo contigua a la tienda de don Abraham Soto, mi madre se sentaba en la vereda junto a la vivandera. Yo veía al lado de mi madre con singular expectación las roscas bañadas y las naranjas huando que la vivandera vendía, ambas muy apetitosas por cierto. Mi madre me compraba una rosca bañada que al comerlos me manchaba toda la cara hasta los cabellos, luego las famosas naranjas huando, una sola naranja me dejaba completamente exhausto, satisfecho y con el estómago lleno, esto sucedía antes de la salida de la procesión del patrón San Lorenzo en su día central, que da una vuelta por el perímetro de la plaza de armas…



lunes, 31 de julio de 2023

 

*****COSTUMBRES Y TRADICIONES DE MI TIERRA*****

EL NOBLE “CASHANO”

Escribe: José Santos Gamarra Soto

Esta historia ocurrida entre los años de 1950 a 1960 en el distrito de Marca, provincia de Recuay, departamento de Ancash, es ya un clásico de la literatura marquina; por aquellos años existía un personaje muy singular llamado “Cashano”, lo llamaban así al buen Casiano Camones Cubillas, era un familiar un tanto lejano, era muy cariñoso con la familia, cuando llegaba a la casa de mi abuela paterna la llamaba “Mama Juana” a mi abuelita con cierto aire familiar. Casiano era hermano de Amadora Camones y vivían en el barrio de Pircaymarca, era un buen hombre, de corazón muy noble, analfabeto, en las fiestas de Corpus Cristi en la danza de los Huancos cada año le gustaba bailar de “Alguacil” al que muchos años antes en el pueblo de Marca se le llamaba como “Autor”.

Este Autor o Alguacil baila con un pequeño poncho multicolor y un sayal, sombrero de paja adornado con plumas de pavo real, máscara de alambre con rasgos de mujer, yo veía con inmensa devoción dicha festividad porque me gustaba mucho, el que se realiza entre los meses de mayo y junio de cada año. Casiano, preparaba los garrotes y el broquel para la danza de los Huancos desde meses antes. El Alguacil junto a los Caporales son los que ponen orden durante el baile. Tenían mucho trabajo durante el año, los Caporales eran representados por don Gamaniel Gamarra por el barrio de San Cristóbal, don Nolberto Cueva por el barrio de Pircaymarca, don Eudonio Gamarra por el barrio de Jacamarca y don Camilo Cubillas por el barrio de Chaupismarca, eran los Caporales de los cuatro Ayllus de Marca los más representativos para este baile; la contratación de don Roberto Padilla Gómez a quien llamaban “Llupico” con mucha anticipación como pincullero de dicha festividad era la seguridad de una buena fiesta de Corpus Cristi.

Cashano, llegaba a la casa de mi abuelita Juana y le comentaba como se desarrollaría la fiesta de Corpus Cristi en ese año, como a mi abuela le había dado la enfermedad de glaucoma, le quitó parte la visión a los dos ojos, por ello mi abuelita Juana no veía casi nada, pero si escuchaba a la perfección, entonces cuando Cashano le comentaba los preparativos de la fiesta lo escuchaba con mucha atención y le daba recomendaciones y consejos, indicando que debería hacer tal o cual cosa.

Yo escuchaba atentamente lo que pasaba, sin intervenir por la edad que tenía. Cashano, no había tenido la suerte de ir a la escuela, pero era un hombre muy noble, a tal punto que a veces, actuaba como un niño. Le daba las quejas a la abuela Juana de las cosas que le pasaba, a veces con voz afligida, entrecortada y llorosa, luego de los consejos, se retiraba más reconfortado, tenía un poco más de treinta años.

Una tarde le comenta a mi abuelita Juana que desea tener mujer, que ya ha conversado con la susodicha, y que está de acuerdo:

                   - Mama Juana, mama Juana…warmy tam muná…pokushka namká - Abuelita Juana,

                     Quiero tener mujer, ya soy mayor – Le decía a mi abuelita Juana.

                   - Pihuantac…táreta munanki? - ¿Con quién te quieres casar? le preguntaba la Abuela.

                   - Claudinam jutin…Huayllapampa warmy…Se llama Claudina, es de Huayllapampa.

Unos meses más tarde se casaron a la usanza del lugar con la bella Claudina. Cashano andaba en un pie, muy feliz, y se establecieron en Chinchipe, anexo de Huayllapampa, desde Marca caminaba cerca de veinte kilómetros de distancia cada día, en el día trabajaba en Marca y en las tardes se iba a Chinchipe donde dormía con su mujer y sus menores hijos, vivían muy felices. Como se sabe en Marca, hasta la actualidad, algunos agricultores antes de ir a la chacra o de regreso de ella, toman su washku -licor casero- en alguna taberna de la ciudad.

Una tarde estando él con muchas ganas de ver a su mujer, se había tomado su washcu con algunos agricultores en la tienda de “Capitán Frotacho” le decían así a don Frotacio Enríquez quien tenía una taberna en el barrio de Mitana, antes de salir con destino a Chinchipe; ya medio oscuro, se fue a toda prisa, silbando su huayno pasando por Mitana, Kakahuas, Agua Bendita, Mayapi, Marawayi, Curco, Shinua, Ninarumi, Chinchehuas, Pacar, cruzó el río Trompón, luego subió hasta Chinchipe, era una caminata de casi dos horas diarias. Pero ese día se retrasó un poco más de la cuenta, salió a las siete de la noche rumbo a su casa, estaba medio borrachito, vivía muy enamorado de su mujer, tenía en mente sentir las caricias esa noche de ella, por eso el apuro de ese día, se fue silbando y cantando a su casa.

Cuando al llegar a su casa grande fue su sorpresa, encontrar a un fulano que salía a toda prisa, por el corral posterior, Cashano con la furia que llevaba ingresó a la habitación, sus hijos dormían inocentes en la cama contigua a la suya, como siempre. Al revisar la cama matrimonial encontró a su mujer en paños menores, muerto de rabia salió en busca del intruso buscando por las chacras vecinas, sin resultado positivo, el fulano, había fugado con una rapidez felina por las pircas y chacras vecinas, protegido por la oscuridad de la noche.

Cashano regresó a su casa furioso por lo ocurrido, todavía le quedaba los efectos del washku, y se sentía traicionado por su mujer, pensó castigarla por tamaña afrenta a su honor de hombre. Su mujer, permanecía desvestida, se le veía las nalgas rechonchas lozanas, estaba indeciso y se preguntó:

                             - Imanekotac ke warmita…¿makekotzun o kokurkotzun….?  - ¿Qué hago con ésta

                               ¿Mujer, le pego o me la tiro?       

                            Era tal su incertidumbre, que al rato se decidió:

                           - ¡Mejor kokurkushac…! - Mejor me la tiro.

Dicho esto, se metió a la cama; y según él, la “castigó” duramente a la mujer haciéndole el amor esa noche una y otra vez, para no ser sacavueltera. Esta historia Cashano en su ingenuidad contaba a toda persona en la ciudad y lo repetía sin el mínimo escrúpulo, haciéndose muy popular la historia.

Fuente: “Historia de Ivo” Autor: José Santos Gamarra Soto.

 

sábado, 29 de julio de 2023

 

*****COSTUMBRES Y TRADICIONES DE MI TIERRA*****

DON LEONOR GAMARRA CUBILLAS

El Señor Cura del Pueblo…

Escribe: José Santos Gamarra Soto


Marca, es uno de los pueblos que mantiene intacta sus costumbres y tradiciones; unas, de carácter nativo, y otras con profundo sentimiento religioso como es la celebración de la Semana Santa, los actos religiosos, cada año comienzan con las novenas una semana antes de dicha festividad. Don Leonor Gamarra Cubillas como cantor del pueblo reemplazaba muchas veces al cura en las actividades de carácter religioso del pueblo, en buenos términos era el “Señor Cura del Pueblo”, se preparaba desde meses antes en las chacras de Cochacar, donde vivía, siendo pequeño yo veía como se preparaba para las festividades religiosas del pueblo.

Era nuestro vecino, muy religioso, al igual que toda su familia, su esposa doña Eracla, su hija Nora a quien la llamaban cariñosamente “Isabelita” por ser su nombre Nora Isabel, y su mamá doña Teodora a quien llamaban doña “Ticu”, ella, era hermana de mi abuela paterna, mi abuelita Juana. Don Leonor, estaba en cada actividad religiosa que se realizaba en la ciudad, era ferviente devoto de todas las vírgenes, sabía las fechas religiosas de todo el año cuando me encontraba con él por las chacras de Cochacar siempre me manifestaba de las fechas religiosas y constantemente me decía faltan tantos días o semanas para cada festividad religiosa, contaba los días en forma regresiva hasta el día del acto religioso.

Cuando acompañaba a los párrocos durante la misa lo hacía en latín y castellano, nunca supe por qué le pusieron nombre de mujer a don Leonor, el cantor del pueblo, paraba cantando de día y de noche canciones religiosas por la campiña de Cochacar; tenía una voz especial muy dulce y armoniosa; a don Leonor en su niñez le había dado la enfermedad de la uta, que casi le desaparece la nariz, quedándole visible los cartílagos de los orificios nasales, para el que no estaba acostumbrado tenía un aspecto muy extraño y diferente a las demás personas, hasta fantasmal, entonces al cantar, le salía una voz muy gangosa y lastimera, mezcla de castellano y latín, dándole un toque muy melancólico a las canciones religiosas que cantaba.

En oportunidades nos encontrábamos en alguna chacra o en el camino de herradura, aprovechaba para darme buenos consejos, me felicitaba por mi aprovechamiento en la escuela primaria de varones y como recitador de poesías en cada actuación, me decía que siga ese camino indicándome que la fe en Dios es lo más importante en la vida de una persona. Cada año, antes de la Semana Santa comenzaba con las novenas en la iglesia del pueblo, todas las tardes a partir de las 6 pm., los feligreses confluían en la iglesia matriz para las novenas, se rezaba en las noches, luciendo vestidos negros las damas, antes del día de Viernes Dolores, luego el Domingo de Ramos, que rememora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, con palmas, olivos y eucaliptos, especialmente colocados en las paredes de las casas por donde pasaba el Señor del Triunfo.

En Semana Santa, la ciudad mostraba un aspecto monacal de honda fe religiosa, las escenas de la vida y pasión de Cristo cobraban inusitada autenticidad, era común y hasta obligación el uso del vestido de color negro en Viernes Santo por las damas marquinas y no se podía matar a ningún animal ni a las “pulgas” porque Cristo había muerto y todos estábamos de luto. Los preparativos se iniciaban muchos días antes, se iniciaba cuando los estandartes de la Semana Santa llamados “alumbrantes” elaboran los panes, cuayes, bizcochuelos, huahuas, el dulce común, el dulce de higo, el frijol colado, el manjar blanco; así como los cirios, velas y velones que son previamente entregados a los feligreses para acompañar en la noche de procesión de Jueves Santo y Viernes Santo.

En horas de la tarde de Jueves Santo se realiza el “Wataqui”, que consiste en hacer un arco grande de cipreses con flores silvestres de llima llima, el pullu pullu y otras flores especialmente traídas desde las punas de Marca, este arco se va llenando de flores silvestres en una gran cruz de madera donde está Cristo Crucificado llamado “Cúmuchi”, hasta darle un peso de 120 kilos aproximadamente, para ser llevado en procesión por un solo hombre llamado Apóstol o Santo Varón. En horas de la tarde se sirve un rico potaje de sopa de quinua con queso a todos los asistentes, este plato rememora la última cena de Jesús y sus doce apóstoles, así como la acción del lavado de pies de los doce apóstoles; este plato tradicional es ofrecido por los mayordomos de la fiesta del patrón San Lorenzo de Marca que se celebra el 10 de agosto de cada año, es obligación de los mayordomos de la fiesta patronal de proveer las flores para el llenado del arco de Cumuchi de Jueves Santo.

En la noche, antes de la procesión de jueves Santo, se canta el “Maitines” en latín y castellano por cantores aficionados, en total son doce caballeros, pueden ser también damas, especialmente designados con anticipación, toman asiento a los lados de la mesa, seis a cada lado. A las ocho de la noche comienza el maitines con la potente voz de don Leonor, se escuchaba al entonar el primer salmo y don Antonio Méndez contestaba con voz más suave, eran los cantores religiosos, donde sobresalía la voz de don Leonor Gamarra Cubillas con el Laudatus y Miserere; otros cantantes de esas épocas eran, Félix Padilla, Inocencio Soto, posteriormente Edmundo Espinoza y Jeremías Padilla; entre las damas sobresalían en los cantos religiosos: La Sra. Damiana, Elcira Quispe, y las hermanas Lucila y Frida Soto Ramírez, y últimamente se han integrado Elva Espinoza Padilla, Beatriz Palacios Silva y Marilyn Bustamante Soto estas canciones se hacen acompañados por el arpa.

Estos cánticos generan hondo sentimiento religioso, donde todo el pueblo va confluyendo hasta llenar la Iglesia. Cada caballero y dama en su respectivo lado y asiento con un libro de salmos en la mano, ambos al unísono entonan melodías sagradas que se parecen a preguntas y respuestas. A la señal de don Leonor Gamarra, el sacristán toca la matraca para que otro feligrés apague un cirio del triángulo donde están colocados doce cirios encendidos, así sucesivamente hasta apagar el último cirio, al apagar el último cirio, en ese momento se apagan todas las luces del templo, las velas y velones se apagan en su totalidad y el templo queda a oscuras.

En la oscuridad los doce caballeros y damas se sitúan debajo de la mesa, y con velas encendidas  continúan cantando; la lumbre no sale al exterior porque el manto negro que cubre la mesa se extiende hasta el suelo. Alguien grita en el silencio de la noche ¡Tinieblas!, aterraba la obscuridad reinante, el silencio se interrumpe con el llanto de algunas mujeres o niños. Los seis caballeros de un lado repiten el “Miserere mei Deus” mientras que los otros seis del otro lado contestan con “Secundum Magnam voluntates misericordian tua”. La matraca anuncia el comienzo de otro versículo que es entonando en latín…

Fuente: “Historia de Ivo” Autor: José Santos Gamarra Soto

 

miércoles, 26 de julio de 2023

 LA FIESTA DE CORPUS CRISTI.

JORGE H. FLORES RÍOS
Fuimos testigos, de esta fiesta costumbrista, en la década de los 60 en la antiquísima hacienda de Infantas ubicada la altura del kilómetro 24 de la Panamericana Norte, se celebró la fiesta de Corpus Christi, a la usanza de la ciudad de Marca con la danza del CORTAHUARANGO, asumiendo la mayordomía, Francisco Ventura, que en Marca de chicos le llamábamos con suma picardía: “Panchita”, por ser el cocinero de la profesora Rosa Inti; pero las personas mayores, se mofaban diciéndole “Panchupa rurunta caldurishun”
A las diez de la mañana Roberto Padilla se paró al centro de la polvorienta plazuelita de la antigua hacienda de Infantas, acomodó su pincullo entre sus labios para infundirle con su aliento fuerza y coraje; y luego, febril su caja retumbó y su pincullo guerrero convocó a los danzantes.
La cuadrilla de danzantes ingresó a la plazuelita polvorienta formando un ruedo, la ovación del público no se hizo esperar. El caparí de Bartolomé Gamarra Padilla rasgó el velo de sorpresa de los extraños y los danzantes empezaron a formar figuras rítmicas y lentas. Uno, era el Capitán, luciendo un sombrero de paño adornado de plumajes, mascara de badana negra, una banda bordada encorchada de General, cruzaba una levita y, llevaba al cinto, una espada. Otro, era el Cid Campeador, que lucía una monterilla y portaba en sus manos, un mazo quechua y un broquel español. Igual armadura adornaba al Capitán. Eran desafiantes, demostrando la fibra de sus músculos hercúleos.
Los negritos vestidos con diferentes disfraces, acompasando al ritmo del pincullero Roberto, manos en la cintura y puños en alto, contorneando sus cuerpos danzaban, intercalados entre danzantes; unos, vestidos de señoritas o las famosas chingas vestidas con bonillas blancas cubriendo sus hombres las multicolores llicllas y saya negra que dejaba ver el albor de su ropa interior como símbolo de pureza; el Alguacil, cubría su rosto con una mascarilla de forma avalada tejida de alambre fino; y otros, los negritos comunes,, lucían vestidos elegantes a la usanza antigua o la actual, intercalaban la ronda con los viejitos o los vestidos de policías, pero todos llevaban máscaras diferentes.
El `pincullo como clarín de guerra anunció el CORTA HUARANGO, el público se llenó de júbilo. Nuestros corazones aceleraron sus ritmos, nuestros puños se elevaron desafiantes y de nuestras gargantas salieron los gritos de combate. El Cid Campeador y el Capitán se citan desafiantes a la lid, llevando en la mano izquierda el broquel y con la mano derecha arrastra al mazo pesado elaborado de guarango o chachacoma. La música marcial convoca a dos gladiadores. El Cid reta una y otra vez levantando su mazo a su ocasional rival; el Capitán asentando su cuerpo sobre sus pies, con el pie izquierdo adelante, espera a su ocasional rival con el cuerpo tirado hacia atrás, broquel en alto, cruzado por otro mazo. Empieza el combate con sucesivos golpes felinos de ataque y defensa.
Los garrones se astillan, el público delira de asombro y jubilo. La tarde arde de alcohol y apuestas. Eran dos gladiadores romanos alentados por el júbilo pueblerino. Los cambios de mazazos se suceden hasta, que el pincullero Roberto cambia de tono y suena la tonadita de la conciliación y la paz.
Aquella fiesta de Corpus Cristi celebrado en Infantas, tocó las fibras más hondas del espíritu maquino y brotó rotunda nuestra música mística regional, viendo danzar a Pablo Ferrer Bartolomé Gamarra Padilla, Marín Gamarra Padilla, Juvenal Soto Sarria, Frank Gamarra Padilla. Cesar Ferrer Gamarra, César Soto Cueva como “auquish” y otros. La fiesta se prolongó hasta entrada de la noche. En aquella ocasión nos contaban, que en nuestra Plaza de Armas al escuchar la música del Corta Guarango se lanzaron al ruedo Alberto Soto, el gobernador y Artecio Gómez, el Juez de Paz al son del maestro pincullero y triunfador de las tardes de corta guarangos, el recordado Honorato Cubillas ‘‘
Este rico venero se mantiene incólume a la fecha, y año tras año cobra brillantez. Los chapetones enseñaron la fe en Cristo, empuñando la cruz y la espada, pero con la más abyecta indolencia frente a las lágrimas, el dolor y la sangre india.


 ¡MAESTROS!…Los de mi época

Hoy es el día del Maestro…
Desde 1994 la UNESCO, organización para asuntos educativos de las Naciones Unidas, decidió que el 5 de octubre de cada año se celebre el Día Mundial del Docente, reconociendo, de esa manera, el impacto social y cultural que ha tenido y tiene en la sociedad.
Escribe: José Santos Gamarra Soto.

Soy de la generación cuando las clases comenzaban en abril de cada año, descansábamos en Semana Santa, quince días de vacaciones de medio año y el año escolar culminaba en diciembre.
Al maestro se le respetaba, cuando el maestro te regañaba, era como si te regañaran tus propios padres.
Si el maestro te regañaba, no te convenía decir nada en tu casa, porque seguro te volverían a regañar y de paso un castigo.
Era un honor tocar muy temprano la corneta o la campana para el ingreso de las mañanas.
Si pedíamos permiso una vez para ir al baño, teníamos que volver con la rapidez del rayo. Nos turnábamos para borrar el pizarrón y sacudir los borradores.
Era un honor llevar y traer los libros del maestro desde su pupitre, buscar el mapamundi en la dirección o biblioteca, pedir tizas.
Que honor tan grande cuando estabas en la formación en los honores a la Bandera y que mencionaran tu nombre para salir al frente y decir a viva voz ¡Vamos a entonar el Himno Nacional¡ a mi voz 1…2…3 y entonces el Himno Nacional se escuchaba hasta Tirijirca.
Recuerdo que por aquellos tiempos, los maestros no se enfermaban, no recuerdo que los maestros faltaran dos días seguidos por ningún motivo.
Ni la lluvia nos impedía nuestra asistencia a la escuela, porque ansiabas estar en ella, porque considerabas como tu segunda casa, daban muchas ganas de ir al colegio. Si llovía regresabas a casa empapado de agua de lluvia, era un gran placer.
Los recreos eran divertidos, nadie andaba pensando en hacer cosas indebidas.
En la actuación era una inmensa alegría cantarle a mamá en su día las canciones alusivas al día de la madre, y tener puesto una flor roja en el pecho.
Que divertido era Jugar pelota en el canchón entre la escuela y el río, saltar la cuerda, jugar al trompo, al run run, la canga, el bolero, las bolas y choloques.
Tomar distancia en la fila de la formación era muy divertido porque era desde el más alto al más pequeño.
Nos enseñaban que Colón descubrió América y que Simón Bolívar fue el Libertador... era un reto aprender sobre la historia de Perú y el mundo...Hoy muchos jóvenes no saben ni siquiera el significado de la palabra "Bicentenario".
No sé cuándo se dejó de aprender historia, geografía o las ciencias sociales que en esos tiempos era vida animal, vida vegetal y vida mineral, pasó a un segundo plano, no sé cuándo los maestros comenzaron a enfermar e irse de viaje o irse al campo a realizar trabajos en sus parcelas.
No sé desde cuando los padres insultan o golpean a los maestros, o desde cuándo los mismos alumnos desatan su furia contra ellos.
Desde cuándo fue que revisar la cabeza de los alumnos si tenían piojos, el corte de cabello, uñas, el estado del uniforme en general, pasó de ser un acto de salubridad a una discriminación?
Desde cuándo un acto patriótico como el día de la bandera, fiestas patrias, día de la raza, y otros días festivos dentro del calendario escolar sólo es un día feriado?... No sé cuándo se perdió la escuela como institución, cuándo se perdieron los valores, el respeto a los maestros como transmisores de enseñanza.
Si esto es progreso... perdón señores…pero si esto es progreso, ¡Que atrasados estamos!.
¡QUE FELICES ÉRAMOS! en esos tiempos qué solo quedarán en nuestros recuerdos, son hermosos recuerdos de mi infancia. Yo viví esa época…